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Con el avance de la inteligencia artificial, la sofisticación de los ciberataques está alcanzando un nuevo nivel. En el ámbito empresarial, la IA no solo acelera las amenazas, sino que está modificando la forma en que los delincuentes comprometen las organizaciones: en lugar de buscar vulnerabilidades técnicas, cada vez apuntan más a comprometer la identidad digital de los usuarios.
El cambio ya puede medirse. Datos del mercado sostienen que el fraude de identidad impulsado por inteligencia artificial ya representa un gran porcentaje de los intentos de fraude detectados, mientras que los ataques basados en deepfakes también están en franco aumento.
Esta tendencia también es advertida por PwC en su informe Annual Threat Dynamics 2026: Cyber Threats in Motion, que describe un cambio estructural en las tácticas de los atacantes. En lugar de vulnerar sistemas desde el exterior, los ciberdelincuentes optan cada vez más por iniciar sesión utilizando credenciales comprometidas, tokens de sesión y accesos federados, logrando así eludir muchos de los mecanismos tradicionales de defensa perimetral.
En otras palabras, el objetivo ya no es "romper la puerta", sino entrar como si fuera un usuario legítimo. Este tipo de fraude de inicio de sesión gana protagonismo en un contexto donde las aplicaciones en la nube y las plataformas SaaS concentran buena parte de las operaciones comerciales. Una única identidad comprometida “puede habilitar accesos en cascada a múltiples aplicaciones, datos y servicios críticos”.
La evolución de este tipo de ataques también queda evidenciada en el último Informe de Fraude de Identidad dado a conocer por el World Economic Forum. Aunque la tasa global de fraude descendió ligeramente —del 2,6% al 2,2% entre 2024 y 2025—, los ataques de múltiples etapas crecieron un 180% interanual, evidenciando que el riesgo ya no depende del volumen de ataques sino de su capacidad para adaptarse y pasar inadvertidos.
Según PwC, el cibercrimen con motivación financiera continúa siendo el principal impulsor de las amenazas empresariales, con el robo de credenciales, el fraude digital, el ransomware y los ataques dirigidos a entornos de nube como principales vectores.
Sin embargo, el escenario ya no se limita al robo de usuarios y contraseñas. Los atacantes combinan inteligencia artificial, automatización e ingeniería social para crear identidades sintéticas, ejecutar campañas de phishing altamente personalizadas y lanzar ataques automatizados de credential stuffing, capaces de probar millones de credenciales robadas en múltiples servicios hasta encontrar un acceso válido.
Al mismo tiempo, PwC observa que los actores maliciosos están incorporando la IA como un componente esencial de sus operaciones: automatizan el reconocimiento de objetivos, generan señuelos de phishing más convincentes, aceleran el desarrollo de malware y escalan campañas de ingeniería social en distintos idiomas y plataformas.
La magnitud del desafío también comienza a reflejarse en la experiencia de las organizaciones. Un estudio global de Regula reveló que el 87% de las empresas ya detectó intentos de superar sus procesos de verificación de identidad mediante IA. Sin embargo, apenas el 26% considera que este fenómeno representa un riesgo estratégico para su negocio, lo que evidencia una brecha entre la exposición real y la percepción del problema.
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En este escenario, proteger la identidad ya no es una función operativa, sino que se transforma en uno de los principales pilares de la ciberseguridad empresarial.
PwC sostiene que las organizaciones más resilientes serán aquellas capaces de gestionar la identidad de manera estratégica, validar continuamente la confianza y alinear la seguridad con las decisiones de negocio.
La tendencia obliga a replantear la forma en que se valida la identidad. Verificar documentos o credenciales estáticas ya no alcanza. Los sistemas modernos incorporan inteligencia de dispositivos, análisis de comportamiento, señales contextuales y verificaciones en tiempo real para determinar si quien intenta acceder es realmente un usuario legítimo o un sistema automatizado diseñado para imitarlo.
En ese contexto, las soluciones de identificación móvil basadas en APIs de red permiten incorporar señales adicionales provenientes de la propia red móvil para fortalecer la autenticación y reducir el riesgo de fraude de identidad sin afectar la experiencia del usuario. Plusmo integra este tipo de capacidades para reforzar la verificación de identidad en tiempo real y elevar el nivel de seguridad de las operaciones comerciales.