
Por Mario García Sánchez, Country Sales Director de Plusmo España
El estándar RCS está entrando en una nueva etapa. Durante sus primeros años, su evolución estuvo muy asociada al marketing, con mensajes que incorporaban imágenes, carruseles, botones, videos y otros recursos para enriquecer la experiencia frente al SMS tradicional. Pero su potencial empresarial va mucho más allá de hacer más atractiva una comunicación.
RCS puede convertirse en una capa de interacción para procesos transaccionales, como notificaciones, autenticación, confirmaciones, consultas y otras operaciones que forman parte de la relación cotidiana entre una empresa y sus clientes.
Este potencial ya se está plasmando en el crecimiento del mercado. Según Juniper Research, los ingresos globales de los operadores vinculados a RCS for Business alcanzarían los U$S 2.000 millones en 2026 y llegarían a U$S 6.500 millones en 2030, un incremento del 225%.
La propia arquitectura del estándar muestra hacia dónde está avanzando RCS. Actualmente distingue cuatro grandes casos de uso: OTP, promocional, multiuso y transaccional. Este último contempla comunicaciones vinculadas con productos o servicios que el cliente ya tiene, como confirmaciones, recibos de pago o información sobre reservas.
A esto se suma la evolución tecnológica del estándar. La GSMA publicó recientemente Universal Profile 4.1, que incorpora mejoras orientadas a la estabilidad, la eficiencia, la interoperabilidad, la privacidad y la seguridad de RCS. En mayo, además, iOS 26.5 incorporó cifrado de extremo a extremo para mensajes RCS entre dispositivos compatibles de Apple y Android.
Esto permite pensar el canal desde una perspectiva diferente, no como un simple formato enriquecido para enviar mensajes, sino como un entorno en el que también puede desarrollarse parte de la interacción con el cliente.
El cambio resulta especialmente relevante en autenticación e identidad. El estándar contempla agentes OTP para autenticación de cuentas, 2FA, restablecimiento de contraseñas y confirmación de transacciones. Además, Google documenta que los OTP recibidos mediante RCS pueden integrarse con mecanismos de verificación automática en Android y ser detectados para autocompletado en iOS.
La identidad del remitente agrega otra capa de confianza. En una conversación RCS empresarial verificada, el usuario puede reconocer el nombre y el logotipo de la compañía y comprobar que se trata de un remitente verificado. Frente a un SMS recibido desde un número o alias, esta diferencia puede contribuir a reducir el riesgo de confusión y reforzar la protección frente a prácticas como el smishing, el phishing y la suplantación de marcas.
Quizá el cambio más significativo esté en la experiencia. Hoy, una comunicación transaccional puede obligar al usuario a recorrer varios pasos, como leer un mensaje, copiar un código, abrir un enlace, ingresar al navegador o a una aplicación, identificarse y finalmente encontrar la operación que necesita realizar. Con RCS, parte de esa interacción puede trasladarse al propio entorno de mensajería.
De esta forma, el mensaje deja de ser únicamente un punto de llegada para convertirse también en un punto de acción. Confirmar una operación, consultar información, modificar una reserva, seguir un envío, cancelar un servicio o completar una autenticación son ejemplos de interacciones que pueden integrarse dentro de una experiencia conversacional.
Para las empresas, esto significa reducir fricción y facilitar la resolución de operaciones sencillas sin derivar inmediatamente al cliente hacia otros canales. También permite dar continuidad al customer journey, ya que la misma infraestructura puede participar en procesos de autenticación, contratación, confirmación, entrega y servicio.
Esta evolución no significa que RCS deba reemplazar al SMS ni convertirse en el único canal de comunicación empresarial. El desafío consiste en incorporarlo dentro de una arquitectura multicanal que utilice RCS cuando exista disponibilidad, recurra al SMS cuando sea necesario y derive hacia WhatsApp, una aplicación, la web o un contact center cuando la complejidad de la interacción lo requiera.
La próxima etapa de RCS consiste en llevar el mensaje al centro de los procesos que las empresas necesitan resolver con sus clientes.
Un canal que antes servía principalmente para informar puede ahora convertirse también en un espacio desde el cual actuar. Ese es, probablemente, el salto cualitativo fundamental que habilita RCS.
En Plusmo trabajamos con empresas que están evaluando justamente esto: cómo incorporar RCS a su arquitectura de comunicación sin descartar SMS ni forzar una migración total. Si tu organización está analizando dar ese paso o bien, todavía no sabe por dónde empezar, podemos ayudar a diseñar esa estrategia omnicanal a medida.